| De izquierda a derecha: Wilfrido Escorcia y Adolfo LeΓ³n Coll. |
Por Jairo Molina Camargo
La expectativa era grande. Aunque se trataba de una pequeΓ±a escultura del disfraz 'El Descabezado', el maestro Adolfo LeΓ³n Coll Castro se la habΓa prometido a Wilfrido Escorcia, actual representante del legendario personaje carnavalero. El ΓΊltimo dΓa de julio era la oportunidad: se la entregarΓa durante la ExposiciΓ³n Zonal de Artes PlΓ‘sticas 2026, en el Museo del AtlΓ‘ntico. Era hoy o nunca. En otra ocasiΓ³n ya habΓan acordado encontrarse, pero los compromisos de ambos lo habΓan impedido. El escenario, ademΓ‘s, era el indicado: los dos exhibΓan allΓ una muestra de su talento.
| El maestro Adolfo LeΓ³n Coll presenta la escultura. |
El reloj marcaba las 9:20 de la maΓ±ana. En la sala principal del museo estaban Wilfrido Escorcia, Carlos Amaya 'Chaplin', y por ahΓ aparecΓ yo. El profe Wilfrido me habΓa extendido la invitaciΓ³n para acompaΓ±arlo, aunque nunca me dijo para quΓ©. En medio de la conversaciΓ³n con los dos hacedores culturales, levantΓ© la mirada hacia la entrada y vi llegar a Adolfo LeΓ³n Coll, el tubareΓ±o, ganador de la Medalla a la MaestrΓa Artesanal. VenΓa con una figura esculpida de El Descabezado entre sus manos. Me alegrΓ³ verlo y, mΓ‘s aΓΊn, descubrir la magistral efigie que habΓa creado.
| Escultura El Descabezado. |
La obra le tomΓ³ tres meses de elaboraciΓ³n. HabrΓa tardado mΓ‘s, pero cuando Coll conociΓ³ los achaques del seΓ±or Ismael Escorcia, padre de Wilfrido y creador del disfraz, decidiΓ³ acelerar el proceso. Su intenciΓ³n era entregΓ‘rsela en vida al patriarca de la familia Escorcia. No fue posible: don Ismael falleciΓ³ durante la temporada de carnaval. Por eso, el maestro no quiso esperar mΓ‘s y escogiΓ³ esta fecha para cumplir la promesa.
La escultura mide cerca de 50 centΓmetros. Fue modelada en arcilla y posteriormente vaciada en resina. NaciΓ³ en el taller de Coll, en TubarΓ‘, donde ha dado vida a la mayorΓa de sus obras. —SerΓa bueno hacerla mΓ‘s grande, en bronce, y ubicarla en un lugar representativo de Barranquilla —dice el maestro Coll mientras contempla la estatuilla. Por ahora le entrega al profe Wilfrido algunas recomendaciones para conservar la pieza y permitir que perdure con el paso del tiempo.
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