Por Jairo Molina Camargo
Era martes 2 de agosto. El calor parecΓa derretir el asfalto. Recuerdo que lleguΓ© hacia las tres de la tarde al estadio Moderno Julio Torres de Barranquilla, el que estΓ‘ ubicado en la calle 30 entre las carreras 25 y 26, justo frente a la parroquia San Rafael ArcΓ‘ngel.
Aquel dΓa se disputaba la gran final por el oro del torneo de rugby 7 femenino. La SelecciΓ³n Colombia se enfrentaba a Venezuela en los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe Barranquilla 2018.
Era la primera vez que asistirΓa de manera presencial a un partido de rugby y querΓa ver cΓ³mo 'jugaba' el equipo femenino. Desde hacΓa algΓΊn tiempo me habΓa llamado la atenciΓ³n una chica rubia que destacaba entre las 'tucanes' colombianas: la medio scrum antioqueΓ±a Valentina Tapias Cano. VenΓa de capitanear a la selecciΓ³n juvenil en los Juegos OlΓmpicos de la Juventud de Buenos Aires 2018. Su frescura, su nivel tΓ©cnico y su velocidad serΓan fundamentales para que el equipo de mayores conquistara el oro aquella tarde.
| Partido previo a la final entre MΓ©xico y Venezuela. |
Mi conocimiento del rugby era mΓnimo, casi nulo. Sin embargo, querΓa estar allΓ. Poco a poco le fui cogiendo el ritmo al partido y entendiendo la intensidad con la que se juega este deporte. Esas chicas lo dieron todo en la cancha. El marcador final fue contundente: 20-0. Colombia se quedΓ³ con la medalla de oro.
Con el triunfo obtenido por las locales, tambiΓ©n se consolidΓ³ el poderΓo deportivo de los seleccionados nacionales Los Tucanes y Las Tucanes, ya que el equipo nacional masculino tambiΓ©n alcanzΓ³ el oro. AdemΓ‘s, esto no lo sabΓa —luego alguien me lo explicΓ³—, Valentina ese dΓa se convirtiΓ³ en la 'try de oro', es decir, lo que se conoce como la 'heroΓna' en el rugby, al conseguir el tanto que le dio la victoria a Colombia.
Yo querΓa llevarme un recuerdo de ese momento. SoΓ±aba con una selfie, aunque no sabΓa cΓ³mo lograrla. No sΓ© si Dios escuchΓ³ mi deseo o mi corazΓ³n palpitante, pero de pronto alguien en las gradas gritΓ³:
—¡Valentina, cosa linda!
La jugadora levantΓ³ la mirada hacia la tribuna, saludΓ³ y se acercΓ³ a esa zona para responder al llamado de alguien que estaba en la parte de arriba, al parecer, conocΓa. Cuando emprendΓa el regreso a la cancha, reunΓ valor, la saludΓ© y le preguntΓ©:
—¿Vale una foto para el recuerdo?
SonriΓ³ y respondiΓ³:
—¡Claro!
Y asΓ quedΓ³ esta captura del instante.
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