La posibilidad de que el Atlántico cuente con un sistema férreo volvió a entrar en la agenda pública durante los talleres de construcción del Plan de Ordenamiento Departamental (POD) 2025-2026.
Por Jairo Molina Camargo
A escasos nueve años del tan anunciado 'Metro Ligero' impulsado por la administración de Alejandro Char, cuya propuesta buscaba conectar Barranquilla con Soledad a través de un corredor de aproximadamente 9,5 kilómetros, desde la Calle 30 con carrera 46 hasta el sector de La Virgencita, en el municipio de Soledad, vuelve a ponerse sobre el tapete esta conversación.
Durante la presentación del Segundo Taller de Creación Conjunta del POD Atlántico 2025-2026, que se viene desarrollando en las diferentes subregiones del departamento, resurgió la necesidad de impulsar un sistema férreo para la región. El Laboratorio de Innovación Territorial Atlántico (LITA) presentó, a partir de la información recopilada en su plataforma, las dificultades de movilidad que enfrentan estudiantes, trabajadores, empresas y la comunidad en general para desplazarse entre los distintos municipios del territorio, reabriendo el debate sobre la implementación de un sistema de transporte más eficiente.
Fueron varios los estudiantes que expresaron la frustración que sienten al dirigirse a sus centros de estudio y lugares de trabajo. Muchos deben enfrentar diariamente recorridos que oscilan entre cuatro y seis horas entre ida y regreso, tiempos que incluso aumentan cuando el tráfico se complica durante las horas pico. Prácticamente ninguno de los 22 municipios del Atlántico escapa a esta problemática, especialmente en su conexión con Barranquilla.
¿Cuál es el reto para la puesta en marcha de un tren en el territorio?
Se sabe que entre las principales dificultades que enfrentó el proyecto del Metro Ligero estuvieron la financiación y los trámites requeridos ante el Gobierno Nacional. Si bien inicialmente esta propuesta fue concebida para cubrir un tramo específico de la calle 30, lo que hoy plantea LITA es una conexión de carácter departamental, una apuesta mucho más ambiciosa cuya viabilidad aún genera interrogantes, especialmente si se tienen en cuenta los obstáculos que enfrentó la iniciativa presentada en 2017.
Otro interrogante está relacionado con el impacto sobre la circulación vehicular. Un ejemplo de los desafíos en materia de movilidad puede observarse en la vía Murillo, donde, tras la implementación de Transmetro, la congestión vehicular continúa siendo una problemática pendiente por resolver. Esta preocupación cobra mayor relevancia si se considera que la calle 30 constituye un corredor estratégico por su conexión con la Vía Oriental y la salida de Barranquilla a través del Puente Pumarejo.
La propuesta resulta atractiva y responde a una necesidad real de conectividad regional. Sin embargo, el gran desafío será determinar cómo puede desarrollarse en un plazo razonable, superar los obstáculos financieros, técnicos e institucionales ya conocidos y evitar que una solución concebida para mejorar la movilidad termine generando nuevos problemas para la ciudad y el departamento.
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