Los videos de miles de aficionados noruegos remando al unísono mientras gritan ¡Ro! ¡Ro! ¡Ro! que circula en redes sociales, se han convertido en una de las imágenes más llamativas de la Copa Mundial de la FIFA 2026, que se disputa en Estados Unidos, Canadá y México. Tras la histórica clasificación de Noruega a los cuartos de final, las redes sociales se inundaron de publicaciones en las que seguidores de la escuadra nórdica, jugadores e incluso personas ajenas al fútbol imitan este peculiar ritual al toque del tambor, que muchos hispanohablantes han interpretado erróneamente como 'Ru'.
En realidad, la palabra es 'Ro', un término noruego que significa "remar". El cántico forma parte de una coreografía conocida como Viking Row (Remo Vikingo), inspirada en la tradición marítima de los antiguos vikingos, quienes avanzaban en sus embarcaciones remando de forma sincronizada antes de entrar en combate. Durante la celebración, los aficionados se sientan o se agachan, simulan el movimiento de los remos con los brazos y repiten 'Ro' cada vez con mayor intensidad, acompañados por el sonido de un tambor y, en ocasiones, un cuerno vikingo.
Aunque muchos creen que se trata de una tradición centenaria, el ritual es bastante reciente. Fue ideado por el maestro noruego Ole Frøystad, integrante del grupo oficial de aficionados Oljeberget, quien buscaba crear una identidad visual y sonora para apoyar a la selección nacional en su regreso a un Mundial después de 28 años. Inspirado en el tradicional cántico del club Rosenborg BK y en el legado vikingo del país, Frøystad desarrolló una puesta en escena que rápidamente se popularizó durante los partidos de preparación y explotó definitivamente en la Copa del Mundo.
El fenómeno trascendió los estadios. Los videos del Viking Row acumulan millones de reproducciones en plataformas como TikTok, Instagram y X, mientras que aficionados han replicado el movimiento en estaciones de metro, plazas, aeropuertos, oficinas e incluso en el Parlamento de Noruega. Los propios futbolistas, encabezados por el delantero Erling Haaland y el capitán Martin Ødegaard, se unieron a la celebración tras las victorias del equipo, reforzando el sentido de unidad entre la selección y su afición. Lo que comenzó como un simple cántico se ha convertido en uno de los grandes símbolos culturales del certamen mundialista y en un ejemplo de cómo una expresión de identidad nacional puede conquistar al mundo a través del deporte y las redes sociales.
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