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¿Qué propone la reforma a la Ley General de Cultura en Colombia? Claves del proyecto que avanza en el Congreso


El pasado 8 de abril, la Cámara de Representantes aprobó en segundo debate el Proyecto de Ley 630 de 2025, una iniciativa que busca modernizar la histórica Ley 397 de 1997, conocida como Ley General de Cultura y ajustar el marco cultural del país a las dinámicas actuales del sector. La propuesta, que ahora pasa a discusión en el Senado, introduce cambios estructurales orientados a la equidad, la participación y la sostenibilidad del ecosistema cultural.

Una actualización necesaria para el sector cultural

La reforma parte de un diagnóstico ampliamente compartido: la legislación vigente se quedó corta frente a las transformaciones sociales, económicas y tecnológicas que han redefinido la cultura en Colombia durante casi tres décadas. En ese sentido, el proyecto plantea un reequilibrio del sector, reconociendo no solo a artistas tradicionales, sino también a gestores, portadores de saberes, comunidades étnicas y nuevas expresiones culturales.

Uno de los objetivos centrales es garantizar el acceso equitativo a los derechos culturales, promoviendo una mayor inclusión territorial y poblacional. Esto implica fortalecer la presencia del Estado en regiones históricamente marginadas y consolidar mecanismos que permitan una participación más activa de las comunidades en la toma de decisiones.

Dignificación, participación y financiamiento: los ejes de la reforma

El articulado se estructura sobre cuatro pilares fundamentales:

• Dignificación del trabajo cultural: se busca mejorar las condiciones laborales de artistas y gestores, reconociendo su rol como actores clave del desarrollo social.

• Gobernanza y participación: el proyecto fortalece espacios de concertación y propone una mayor incidencia de los agentes culturales en la formulación de políticas públicas.

• Fortalecimiento sectorial e intersectorial: la cultura se integra con otros sectores como educación, turismo y economía, ampliando su impacto en el desarrollo del país.

• Financiación y estímulos: se plantean mecanismos más robustos para garantizar recursos sostenibles.

En este último punto, destacan medidas como la reactivación de FONCULTURA, un fondo clave para la financiación de proyectos culturales, y la creación de un Sistema Nacional de Convocatorias, que busca transparentar y ampliar el acceso a estímulos públicos.

Un proyecto construido desde el territorio

Uno de los elementos más relevantes de la iniciativa es su proceso de construcción. Según el Ministerio de las Culturas, el proyecto recoge insumos de múltiples encuentros regionales y la participación de miles de actores del sector, lo que le da un carácter más representativo y menos centralista.

Este enfoque busca superar una de las críticas históricas a la política cultural en Colombia: la falta de articulación entre el nivel nacional y las realidades locales. La reforma, en ese sentido, apuesta por un modelo más descentralizado y participativo.

Lo que sigue en el trámite legislativo

Tras su aprobación en segundo debate, el proyecto deberá surtir dos debates más en el Senado para convertirse en ley. Allí se espera que continúe la discusión sobre temas sensibles como la distribución de recursos, los alcances de la participación ciudadana y la implementación de los nuevos instrumentos institucionales.

De ser aprobada, esta reforma marcaría un punto de inflexión en la política cultural del país, no solo por la actualización normativa, sino por su intención de reconocer la cultura como un eje estratégico del desarrollo y la cohesión social.

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