Facebook Follow

Se apagó el trombón del Bronx: Willie Colón se fue

Por Jairo Molina

A los once años, pasaba frente a una casa de empeño y se detenía a contemplar una trompeta, como esperando que algo mágico sucediera; como anhelando que un ángel descendiera para tomar aquel instrumento exhibido en la vitrina y depositarlo en sus manos. Repetía ese ritual casi caprichoso durante semanas, a veces solo, a veces acompañado por algún miembro de su familia.

Hasta que un día, la trompeta apareció en su casa. Su abuela fue la mensajera divina de ese pequeño milagro: se la regaló por su cumpleaños al niño William Anthony Colón Román, quien más tarde sería conocido como ‘Willie’ Colón. Sin saberlo, aquel artefacto musical no solo marcaría su destino, sino que lo impulsaría a convertirse en una leyenda de la salsa y en el hombre que el mundo conocería como ‘El Malo del Bronx’.

Durante casi seis décadas, y a puro pulso —o mejor dicho, a “pulmón lleno”—, componiendo, produciendo y cantando, el Nuyorican (término usado para describir a las personas de origen puertorriqueño nacidas o criadas en Nueva York) alcanzó fama mundial junto a la Fania All-Stars, así como al lado de Héctor Lavoe y Rubén Blades.

Tal vez, por los gustos de las nuevas generaciones, la salsa parece no tener hoy un nuevo faro que la ilumine, ahora que ha partido este grande el pasado 21 de febrero.

Consumado ya el adiós, hacemos reminiscencia de Cuando me muera, una de las piezas más emblemáticas del repertorio de Colón, escrita por el panameño Omar Alfanno en 1986.

Lo despedimos con el coro de esta canción. Solo queda decir que disfrutamos sus composiciones cargadas de humor, creatividad y lucha social; canciones que retrataron al barrio, que denunciaron injusticias y que convirtieron la salsa en crónica viva de su tiempo.

No me vayan a llorar

No me vayan a llorar

No me vayan a llorar

Nada ganan con llorar


Publicar un comentario

0 Comentarios

Anuncio

Anuncio
Tecnicor